viernes, 12 de junio de 2026

USA 4, Guaranilandia 1


La tercera cabeza del cancerbero mundialista inauguró su sección por todo lo alto. Y no lo digo tanto por las lentejuelas y el bling bling de la ceremonia inaugural en Los Angeles, EEUU, como por el juego en sí. Porque de Estados Unidos se espera cualquier cosa -espectáculo o bombardeos- menos (buen) fútbol. Aquí cuando se dice “fútbol” se piensa sin falta en el que se juega con las manos.

El rival era Paraguay y aunque nunca se haya acercado a ganar un mundial su procedencia sudamericana lo sitúa en un nivel nobiliario al que el fútbol estadounidense nunca ha soñado pertenecer. Y en efecto, el primer gol del partido fue paraguayo aunque en la puerta equivocada, la propia, porque lo cierto es que si iba a haber un gol sería en la única mitad del terreno en la que se jugó a lo largo del primer tiempo: la paraguaya.

Luego cayó el segundo gol norteamericano y al final del primer tiempo el tercero, ambos salidos de los botines de Balogun. Puede que los paraguayos hayan llegado corporalmente a Estados Unidos pero parecería que el espíritu se hubiera quedado en la aduana. Lo cierto es que al equipo norteamericano no se le veía esa consistencia de holograma con que han aparecido en anteriores mundiales. Y se paraban en el terreno lo suficientemente bien como para que los rebotes les cayeran en los pies en una proporción abrumadora. Como en un futbolín trucado.

Ya en el segundo tiempo los guaraníes se acordaron de la época en que se comían corazones de españoles al dente y anotaron un bonito gol. Pero no fue suficiente y ni siquiera importante. La selección yuma, en lugar de dedicarse en adelante a preservar el resultado siguieron lanzados al ataque como si de lavar una afrenta se tratara, o de cumplir alguna promesa de que tenían que ganar el primer juego por un margen de al menos tres goles. Y ya cuando se acababa el tiempo agregado al partido, Gio Reyna, hijo del legendario Claudio Reyna, marcó el cuarto tanto de su equipo con un disparo de tres dedos que en béisbol se denominaría un slider.

No intento decir que con la primera goleada del torneo Estados Unidos se establece como candidato a ser campeón. Para algo los yumas en fútbol son los mexicanos del norte, un equipo que, aunque jaleado por la prensa, es genéticamente incapaz de pasar de cuartos de finales. Pero conforta ver que esa tradicional selección de jugadores de papel por fin engendre futbolistas tridimensionales.

1 comentario:

Miguel Iturralde dijo...

¡Genial! No sé si sabes que Cristóbal Díaz Ayala falleció el 4 de mayo, a la edad de 95 años. Saludos.