jueves, 10 de enero de 2013

Armando Roblán (1931- 2013)


Ayer se dió la noticia de la muerte de Armando Roblán, el Castro bueno porque hacía reír con sus imitaciones de los otros Castros. La sobrevida extendida del Original en Jefe lo va dejando incluso sin su copia más fiel. No sé lo que pensará pero sospecho que nunca se haya sentido tan solo como ahora que todos sus imitadores lo abandonan o están camino de hacerlo.

Hace más de cinco años decía del ahora fallecido comediante:

Cuba no sólo tiene al dictador más longevo del planeta (puede que ya no gobierne pero por lo que parece sigue dictando). También tiene al imitador de un dictador por más tiempo en la historia de la humanidad: Armando Roblán. […] Vale la pena detenerse en un instante en el paralelo entre el Dictador Perpetuo y su Imitación No Menos Perpetua, lo monstruoso campeando a sus anchas en la isla y su duplicado paródico siguiéndole los pasos y tropiezos a un poco más de un centenar de millas. Si Castro ha sido por antonomasia un hombre entregado a una idea, la de su propia grandeza, –mientras del resto de sus compatriotas se dice que siempre terminamos por abandonarlo todo- Roblán ha sido parejamente consistente en remedar las miserias del otro, en seguirlo como una sombra ridícula y tenaz: material, en fin, para una tragicomedia tan extensa como amarga, algo así como un mito en germen.
Una entrevista a Roblán hecha por su colega Eddy Calderón:
  

5 comentarios:

  1. Que descanse en paz. Fue muy querido en Puerto Rico, donde residió por muchos años. Sus dibujos y personajes en programas televisivos hicieron las delicias de chicos y grandes. Saludos.

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  2. Enrisco, con todo respeto, y qué más dá?

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  3. nada. en algun momento todos estaremos muertos e importara menos todavia.

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  4. Hace tres años lo vi en Nostalgia Cubana y fue muy amable y simpatico. Lo recuerdo de la TV en Cuba y a Tito Hernandez otro imitador y comico cubano que tambien marcho al exilio. Descansa en paz Armando!

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  5. un día le dijeron que fuera a un cabaret habanero a imitar al fifo, que le mandarían un jeep y hasta unos escoltas para hacer una supuesta broma y que después llegaría el mismísimo fifo. El fue y el original jamás se portó por allí. Unos días después se enteró de la verdad, se trataba que querían hacerle un atentado al coma y el era la carnada. Creo que no tardó ni dos meses más en cuba.

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