domingo, 12 de marzo de 2017

Jairo Alfonso


El sábado Diario de Cuba publicó una entrevista que le hice al formidable artista plástico Jairo Alfonso residente en West New York, New Jersey:
Apenas marzo y ya el artista visual Jairo Alfonso puede considerarlo un buen año. En este 2017 ya ha sido invitado a participar en la Bienal del Museo de El Barrio. Y empieza a disfrutar de una recién ganada beca de creación de la prestigiosa Pollock-Krasner Foundation, creada en honor de los artistas Jackson Pollock y Lee Krasner para ayudar a artistas emergentes.
Tras desarrollar parte de su carrera en Madrid, Jairo Alfonso en apenas tres años de residir en Guttenberg, Nueva Jersey, ha exhibido su obra en varias exposiciones en todo el país y visto como piezas son adquiridas por importantes colecciones como la Jorge M. Perez Collection, principal donante del Pérez Art Museum Miami. Además, en ese mismo tiempo Jairo Alfonso ha recibido sucesivas becas del centro Guttenberg Arts de New Jersey y de la Marble House de Vermont. Un ritmo frenético para un artista reposado, obsesivo y preciosista.
Háblanos de tu formación. A la distancia de los años, ¿qué crees que te ha sido más útil y provechoso para tu desarrollo como artista? ¿Qué cambiarías siendo tú profesor?Mi primer acercamiento a los elementos básicos del dibujo y la pintura fue en el círculo de interés de artes plásticas en la Casa de la Cultura de mi pueblo natal, Aguacate. Estando allí supe de una escuela vocacional de arte en Güira de Melena en la que luego estudié tres años. Allí se conjugaron el asombro y la ilusión de la edad (12 años) con buenos maestros de Dibujo, Pintura, Grabado, Escultura, y profesores "no convencionales" algunos de los que participaban ya de la atmósfera creativa que se vivía en La Habana. Esa base fue fundamental en mi formación técnica y en mi manera de entender el arte.
De ahí pasé a la Escuela Nacional de Arte donde pude consolidar mi preparación técnica y tuve excelentes profesores, algunos formados en la academia rusa, con un fuerte rigor técnico. Esto es de agradecer en la etapa formativa, donde uno adquiere herramientas tradicionales con las que puedes contar en el futuro desenvolvimiento de tu obra.
La del Instituto Superior de Arte (ISA) fue una experiencia diferente: casi no recibíamos clases técnicas, el enfoque era más hacia la conceptualización de la obra, los talleres de crítica, la confrontación teórica. Muchos de mis profesores eran los protagonistas del arte de aquel entonces y esto fue muy enriquecedor a pesar de que fue una época muy difícil. La crisis económica de los 90, entre otras cosas, afectó mucho el acceso a los materiales de arte.
En total fueron 12 años becado. Solo añadiría clases en las que se nos hubiese preparado para enfrentarnos a temas relacionados con la autogestión y promoción del arte como trabajo. Creo que eso ha cambiado un poco en la actual enseñanza en Cuba, pero en mi tiempo nunca nos dieron las herramientas necesarias para afrontar la realidad después de graduados, todo lo referido al marketing, al networking, y a la proyección como artista en el mundo real. Eso es algo que aún estoy aprendiendo y entendiendo.
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