jueves, 31 de marzo de 2011

La Manhattan School of Music homenajea a Cándido

El cumpleaños 90 de Cándido se celebrará mañana viernes 31 de marzo con un concierto en la Manhattan School of Music de la magnífica orquesta de estudiantes de la institución que dirige Bobby Sanabria. (De conciertos de esta orquesta ya he hablado en otras ocasiones). El concierto es en el John C. Borden Auditorium (situado en la 122 y Broadway) a las 7:30 pm y la entrada cuesta $5. Si deciden ir no se van a arrepentir.

H/T: Penúltimos Días

Una amistad a golpes

"De Gabo a Mario" libro de Angel Esteban y Ana Gallego que relata la amistad entre García Márquez y Vargas Llosa será presentado hoy por el propio Angel Esteban en la Great Room del 19 University Pl (casi esquina a la calle 8) a las 6:30 en New York University (NYU). Varias cosas por el precio de una: la historia de una amistad, la de la generación del Boom, la de las repercusiones del caso Padilla entre los escritores latinoamericanos y hasta de una pelea de un solo golpe, esa que dejó a García Márquez en el estado que muestra la foto. (Con esta evidencia no quedarán dudas que Vargas Llosa es un hombre de (una buena derecha). Y el libro también trae profusa documentación extraída de cartas hasta ahora inéditas.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Carter en Cuba (again)

No es la primera vez que Carter va a Cuba. La otra fue hace casi nueve años en la que muchas cosas han cambiado: la cantidad de arrugas de los protagonistas de los encuentros, el nombre (pero no el apellido) del presidente, el nombre y los dos apellidos del canciller. Por lo demás la cantidad de presos políticos luego de ascender alarmantemente en el 2003 ha vuelto a sus niveles de antaño, Carter sigue siendo ex presidente y el Comandante sigue sin decidirse del todo a seguir su ejemplo.

De aquella visita me contaron que cuando Carter pidió ir a comer a una paladar la seguridad tomó toda la cuadra del restaurant privado que el americano pensaba visitar (frente al Parque Japonés de Playa) y pintaron todas las fachadas que rodeaban a la casa. Todo eso me llevó a escribirle dos cartas. Una en que me anticipaba a lo que iba a ver en su visita y la otra en la que pedía que pasara por Cuba más a menudo (a ver si de paso pintaban el resto de las casas de la isla). De la actual visita lo mejor hasta ahora es este post de Yoani y este video de cómo Guamá imagina la entrada de Carter en el Palacio de la Revolución.

martes, 29 de marzo de 2011

Sobre la cuarta pared en NY

Al final no pude asistir a la presentación de La cuarta pared por complicaciones de última hora pero por suerte Tersites nos ha dejado una buena reseña de la puesta en escena:

Fui a ver la obra con el temor de que, convertida en un espectáculo unipersonal, sería un pálido sucedáneo de la obra original. Por suerte, estaba equivocado. La esencia de La cuarta pared está íntegra en esta versión. Bárbara Barrientos logra en una hora armar ese universo que Víctor Varela imaginó y que ella entrega al público con una intensidad y una capacidad de sugerencia que sería inútil intentar traducir en palabras. Barrientos combina el arsenal de una actriz dramática y el de un mimo con una sabiduría y un equilibrio que efectivamente derrumban la cuarta pared que la separa de sus espectadores. Víctor Varela, que, como él mismo dice, no está interesado en un teatro mimético, logra sin embargo, mediante el talento de Barrientos, una conexión con el público que rebasa lo "meramente intelectual".

Fue una experiencia más bien efímera. La cuarta pared se presentaba en New York por una sola vez. La buena noticia fue constatar que Víctor Varela sigue poseyendo el toque de demiurgo que cambió el teatro cubano hace veintitantos años, y que Bárbara Barrientos es una actriz que nadie en su sano juicio debería perder la oportunidad de ver mientras inventa el mundo sobre un escenario totalmente negro y con la ayuda de una muñeca, una maleta y una bolsa de basura.

viernes, 25 de marzo de 2011

Camaguey: una batalla contra el tiempo

A los lectores camagueyanos de este blog (entre ellos mi padre) un resumen del acontecer informativo de la tierra de los tinajones de esta semana. Y la verdad es que hay que aclararlo porque salvo por un par de detalles -entre los que no se incluye el peinado de la locutora- el resumen podría ser muy bien de cualquier semana de 1984.

jueves, 24 de marzo de 2011

La cuarta pared en Nueva York

Este domingo 27 de marzo a las 8:00 PM se presentará en el 17 de Frost Street, Williamsburg, Brooklyn, NY (metro L en Lorimer St.) la ya legendaria obra de teatro La cuarta pared escrita y dirigida por Víctor Varela y con la actuación de Bárbara María Barrientos


La Revolución y El Puente

El viernes pasado asistí a la presentación del libro Ediciones El Puente en La Habana de los años 60: Lecturas críticas y libros de poesía, un proyecto editado y compilado por el crítico Jesús Barquet, profesor en la Universidad Estatal de Nuevo México. Uno de esos libros que no sin razón se les llama necesarios y a los que, recurriendo a una metáfora de la reparación de calles, se les considera destinados a rellenar un vacío. Entre lo más llamativo de la exposición de Barquet estuvo su esfuerzo por demostrar la injusticia cometida contra las Ediciones El Puente por las autoridades al perseguir y desintegrar un proyecto que tanto por su composición heterogénea e inclusiva (escritores de origen humilde, muchos de ellos negros y mulatos y con una fuerte presencia femenina y homosexual) como por el contenido de sus poemarios podía considerársele verdaderamente revolucionario. Llamativo porque, además de lo discutible de la afirmación, pocas veces como en la reacción oficial contra las Ediciones El Puente se puede tropezar con la ideología revolucionaria en su estado puro según la definición de Marx, es decir, como falsa conciencia. Como ocurriría antes y después en el transcurso de ese proceso histórico que por pereza o culto a la tradición llamamos Revolución Cubana la comprensión literal del concepto de revolución por parte de un grupo de intelectuales chocaba con la conciencia real del poder y sus urgencias.

No era la primera ni sería la última vez que intelectuales afines al proceso revolucionario veían que un proyecto cultural era demolido por la misma revolución que intentaban defender. Así había pasado antes con el grupo formado alrededor de Lunes de Revolución y luego con los fundadores de Caimán Barbudo y los editores de Pensamiento Crítico o con el movimiento plástico de los años ochenta o de los redactores de la revista Temas en los 90. A la altura del 2011 vale sospechar que la causa de aniquilación sistemática de casi todo grupo intelectual surgido en los últimos cincuenta años no es la de ser más o menos “revolucionarios” en un sentido literal del término o incluso en el sentido que habitualmente se le da en la Cuba “revolucionaria”, el de la obediencia política. Ni a los revolucionarios más o menos espontáneos de Ediciones El Puente, ni a los comprometidos políticamente desde el principio con el poder sus buenas intenciones o su filiación les bastaron para ponerse a salvo de ese poder.

De lo que se trata es de la naturaleza de un sistema cultural, el totalitarismo cubano, que no le permite tolerar por mucho tiempo ningún proyecto intelectual colectivo. Puede en cambio, como se ha demostrado, tolerar la existencia de feudos artísticos o culturales controlados por una figura de su entera confianza como son los casos del Ballet Nacional de Cuba feudo de Alicia Alonso, el ICAIC, marquesado de Alfredo Guevara o el ducado de la Casa de las Américas a cargo primero de Haydeé Santamaría y luego del señor Fernández (Retamar). Y sospecho que la razón de esto es que todos los proyectos intelectuales colectivos –a diferencia de los feudos culturales que acabo de mencionar- generan una dinámica política autónoma incompatible con la susceptibilidad extrema de la cultura totalitaria.

Con el tiempo el totalitarismo cubano ha aprendido una lección de inestimable valor: poco importa lo indirectamente insidiosa que pueda ser la obra de un artista si luego en las declaraciones y las entrevistas los creadores le niegan cualquier implicación política a su obra. (En esto las autoridades cubanas son más fieles seguidoras de Barthes que Severo Sarduy: el autor no existe ni la obra tampoco, lo único real son las lecturas. Y si todas las lecturas oficiales de –por ejemplo- Fresa y chocolate apuntan a que su tema no “es la intolerancia sino el reconocimiento de la diversidad” entonces no habrá por qué preocuparse). Lo que deberá evitarse a toda costa son los proyectos intelectuales colectivos autónomos independientemente de su vocación política. A la larga los individuos son rescatables porque si de aquellos grupos emergieron algunos de los más destacados representantes de la disidencia intelectual (Cabrera Infante, Heberto Padilla y Jesús Díaz, quien antes había tenido una fecunda labor como inquisidor) a otros se les ha dado un largo y eficiente uso como es el caso de Cintio Vitier (Orígenes), Pablo Armando Fernández (Lunes de Revolución), Nancy Morejón y Miguel Barnet (Ediciones El Puente) Antón Arrufat (Ciclón) o Fernando Martínez Heredia (Pensamiento Crítico).

Algo que no tuvo que aprender el poder porque lo sabía desde el principio fue la utilidad de enfrentar unos grupos contra otros en la lucha para demostrar cuál de ellos era el más revolucionario. En todo caso tan publicitadas represiones (al menos en comparación con los ciudadanos de a pie que algún día decidían denunciar un simple caso de corrupción o de abuso de poder) no son otra cosa que un malentendido. Una equívoco lamentable entre aquellos intelectuales que tomaban una palabra, una ideología o un proyecto político con más o menos literalidad y un poder concreto para el que siempre estuvo claro que la revolución era un instrumento y una metáfora de ese mismo poder y que si en algo era consistentemente marxista era en asumir que la ideología no es más que falsa conciencia. O sea el lenguaje en el que las verdaderas intenciones del poder totalitario encuentran una expresión menos cínica, más desinteresada. Traducido a una conciencia verdadera del poder el caso de El Puente junto a otros similares se puede resumir con una contracción de la vieja fórmula castrista: "CON LA REVOLUCION, NADA".

[Continuará]

El embajador de Corea en Limonar

Una anécdota que me parece haber escuchado antes pero que nunca la había visto tan bien contada.

martes, 22 de marzo de 2011

Sobre el culto a la personalidad

El famoso discurso secreto de Nikita Jrushchev durante el XX congreso del PCUS transcendió en su momento tanto por la denuncia de los crímenes de Stalin como del culto a la personalidad del georgiano. Fue, mucho antes de la perestroika, el primer intento serio y público de condenar en la Unión Soviética los crímenes provocados por la instauración del comunismo en Rusia. Mucho se sirvió la glasnot o política de transparencia instaurada por Gorbachov de este precedente para justificar que una revisión crítica de las atrocidades no estuviera reñida con el espíritu del socialismo soviético. Algo parecido intentó Jrushchev en su momento utilizando la figura de Lenin en contraposición a la de Stalin (ignorando intencionadamente que en el relativamente breve mandato del primero el régimen soviético había cometido numerosos asesinatos políticos desde el asesinato de la familia del zar hasta el aplastamiento de la revuelta de los marinos de Kronstadt). Aún así Jrushchev llega a decir en el mismo discurso: "¿Pero, podríamos decir que Lenin no se decidió a emplear incluso las medidas más severas contra los enemigos de la Revolución cuando fue imperativo hacerlo? No, nadie podría decir tal cosa."

Más interesante puede ser hoy la definición que hizo Jrushchev de culto a la personalidad sobre todo porque al comparar el stalinismo con el castrismo suele hacerse la salvedad de que a Fidel Castro nunca se le hizo el mismo culto que a Stalin confundiéndose culto con despliegue iconográfico. No pocas veces el propio objeto de culto se ha justificado diciendo "... pero aquí no se trata de un caudillismo, ni de un culto a la personalidad. Usted no verá en este país un retrato de Fidel Castro por las calles, ni ninguna calle lleva el nombre de Fidel Castro, ninguna estatua... nada que se parezca. Porque una de las primeras leyes que hizo la revolución fue prohibir eso. Usted no ve ninguna manifestación de culto a la personalidad en este país". La definición de Jrushchev es, como se ve, mucho más sustanciosa y precisa:

Después de la muerte de Stalin el Comité Central del Partido comenzó a estudiar la forma de explicar, de modo conciso y consistente, el hecho de que no es permitido y de que es ajeno al espíritu del marxismo-leninismo elevar a una persona hasta transformarla en superhombre, dotado de características sobrenaturales semejantes a las de un dios. A un hombre de esta naturaleza se le supone dotado de un conocimiento inagotable, de una visión extraordinaria, de un poder de pensamiento que le permite prever todo, y, también, de un comportamiento infalible.

Aparte de que el castrismo se rinde ceremoniales cada vez más desvergonzados el culto a la personalidad de su "máximo líder" comenzó desde los primeros días de su régimen atribuyéndole tanto el don de la infabilidad como una sabiduría infinita sobre las leyes de la Historia, la genética ganadera o cualquier rama de la experiencia humana a la que decidiera dedicarle su atención. O lo que es más grave, la crítica a su persona está tipificada como delito en el código penal cubano como “desacato a la figura del comandante”. Pero lo más terrible del llamado culto a la personalidad es lo lesivo que resulta para toda la sociedad verse colocada en un rango de inferioridad tal hacia aquél que la dirige. Mientras este se siente autorizado a disponer de la sociedad y sus bienes en la manera que se le antoje, dicho culto, asumido o no, va inoculando en aquella la convicción de una total impotencia ante sus designios. Y una de las consecuencias más insidiosas de esta idea, presente incluso en muchos que se consideran anticastristas, es la atribución de cada uno de los fenómenos que ocurren en Cuba –incluso dentro de los diferentes sectores de la oposición- a la voluntad del Comandante. Como si no fuera mucho más simple y lógico considerar que los vastos recursos represivos y propagandísticos de que dispone le permiten manipular muchos hechos que en verdad escapan a su control. Y nada puede producirle mayores dividendos a ese falso engrandecimiento de las facultades del tirano que nuestra propia paranoia.

lunes, 21 de marzo de 2011

Correo martiano (segunda parte)

Hace un tiempo publicaba un fragmento que me habían enviado por correo de un discurso de Martí, el del 10 de octubre de 1887 en el Masonic Temple en Nueva York. Allí el orador desgranaba un grupo de razones por las que en aquellos momentos no se debía visitar a Cuba, razones que podrían resumirse en la repugnancia a “Ver a un pueblo entero, a nuestro pueblo, en quien el juicio llega hoy a donde llegó ayer el valor, deshonrarse con la cobardía o el disimulo”. Pero es injusto –con la verdad y con nosotros mismos- no insistir en que a continuación de su diatriba Martí matizaba la situación de sus compatriotas en la isla con este párrafo:
Pero no estamos aquí para censurar a nuestros hermanos en desdicha, a nuestros hermanos mayores en desdicha, porque el valor que necesitan para soportarla es más que el que para esquivarla demostramos nosotros: no estamos aquí para suponer en ellos, con necia arrogancia, la falta de virtudes que sean nuestro patrimonio exclusivo: ¡yo las he visto brotar bajo aquella opresión con tanto brío, con más brío a veces, que el que cabe ya en nuestras almas fatigadas! Astros apagados ya para nosotros, en el fuego de la libertad que consume los astros, todavía son para ellos soles: el amor a la patria, que es en nosotros inquebrantable juramento y melancólica constancia, es en ellos asomo de aurora y épico frenesí: ¡por cada uno que cae en vileza, hay dos que se avergüenzan de él! (…) ¿Quién cuenta desde aquí las almas que allá acarician, con el fervor creciente por la ofensa diaria, los mismos deseos de que sólo los presuntuosos entre nosotros pueden suponerse únicos depositarios? ¿Quién no oye lo que se dicen aquellos puños cerrados, aquellos labios mordidos, aquellas mejillas encendidas? ¿Quién no se enorgullece, como si fueran suyas propias, de las virtudes, de la inteligencia singular, de los hábitos de trabajo, de la facilidad magnífica para todo lo bello y difícil de que nuestra patria da prueba pasmosa, surgiendo de aquella llaga que se la come, como de los mismos cerdos muertos surgen con el azul más puro, florones de luz? ¡Todos, todos son nuestros hermanos, nuestra carne, nuestra sangre, lo mismo los que piensan con más tibieza que nosotros que los que han pensado con ineficaz temeridad!
Como para los del discurso del pueblo- cobarde- que- tiene- lo- que- se- merece (casi siempre martianos estentóreos) se lo piensen un poco mejor. O para quien le quiera remachar a Martí la condición de profeta frenético comience a entender que tras su retórica bíblica se escondía el político cubano más fino que haya habido nunca.

jueves, 17 de marzo de 2011

Tarde pero llega

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas acaba de aprobar una resolución que
"autoriza a los estados miembros a tomar todas las medidas necesarias" para impedir el vuelo de los aviones de Gadafi y asistir a los civiles, ha sido respaldado por 10 votos a favor y cinco abstenciones, las de dos países con derecho de veto, Rusia y China, más las de Alemania, India y Brasil.
Esperemos que no sea demasiado tarde para que los seguidores de Kaddafi cumplan con las amenazas de su jefe: "vayan todos ustedes, salgan y limpien la ciudad de Benghazi los localizaremos e iremos por ellos, callejón por callejón".

P.D.: Dice Silvio Rodríguez que "está muy fuerte que se usen las instituciones en los que los seres humanos creen para cometer actos de barbarie y vejaciones a la dignidad de los países y los pueblos" y que "hay que respetar las tradiciones culturales de los pueblos y de sus lugares".
Sólo le falta decir que la UNESCO debería declarar el genocidio como Patrimonio de la Humanidad.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Libia y Obama

Con el mismo impulso con que las noticias del terremoto de Japón han ido expulsando las noticias sobre Libia de las primeras planas de los periódicos en los últimos días las tropas de Kaddafi han ido avanzando sobre Bengasi, ahora mismo el último reducto de la resistencia al tirano más antiguo de África. Las muertes en Libia, una vez que Kaddafi retome el control del país prometen ser tan copiosas como las víctimas del terremoto de Japón aunque bastante menos publicitadas. Pero sobre el escarnio del olvido caerá la convicción de que la tragedia libia, a diferencia del drama japonés pudo haberse evitado.


Como siempre que se comparan masacres con desastres naturales las primeras –aunque provoquen menos daño en pérdidas humanas- siempre resultan más dolorosas porque junto a su pertenencia al reino de lo evitable, de lo que nunca debió ocurrir, aparece el viejo pero siempre incómodo asunto de la culpa. Incómodo no para el principal responsable que es el propio tirano a quien le excusa que entre los requisitos que exige su cargo están asesinar a todo el que se interponga entre él y el poder y prescindir de todo remordimiento posterior por sus crímenes. Incómodo será para todo Occidente que ha visto durante semanas el desarrollo de la masacre sin levantar un dedo. Todavía una semana atrás la implantación de una zona de exclusión aérea habría sido decisiva para cambiar el curso de los acontecimientos. Habría bastado para canalizar la lealtad indecisa del ejército libio hacia los rebeldes evitándose de paso las inconveniencias de una intervención directa. Ahora sólo una indeseada intervencion militar podria evitar la catástrofe que se avecina sobre el pueblo libio.

Obama resume en el caso libio su mayor defecto como presidente: obrar con alguna resolución ante los diferentes retos que se le han ido presentando. A diferencia de Kennedy, que durante la crisis de los Misiles demostró haber aprendido algo del desastre de bahía de Cochinos, Obama ha desaprovechado una magnífica oportunidad de demostrarle a los oprimidos del Medio Oriente que sus vidas y sus derechos pueden ser puestos por delante de los intereses petroleros aunque sólo sea por un rato. Frente a la tragedia libia Obama -junto a buena parte de Europa- ha parecido menos sensible a los reclamos de apoyo de los rebeldes que a las amenazas de Kaddafi de que su caída inundaría de negros las costas europeas. Esforzado en desmarcarse de la compulsión de Bush Jr. por tomar decisiones idiotas sin darse respiro Obama no ha encontrado mejor opción que la de no hacer nada. Si al inicio de su presidencia decía ser admirador de Lincoln a estas alturas no pasa de triste imitador de Jimmy Carter. El enorme caudal de simpatía que le reportó ser el primer presidente afroamericano de la historia de los Estados Unidos lo ha ido dilapidando cada vez que, enfrentado a disyuntivas complicadas, no ha respondido mejor que los más irresolutos presidentes blancos.

Postdata cubana: Pese al muy aplaudible mensaje de apoyo a los opositores cubanos el mes pasado mucho me temo que la indecisión de Obama ante el caso libio será más influyente a mediano plazo en la situación cubana. Cuba no es Egipto pero si se tiene en cuenta la falta de escrúpulos de sus gobernantes, Libia se le acerca mucho más como modelo. Ahora podemos hacernos una idea mucho más clara de que en caso de protestas populares los Castros reaccionarán con la misma ferocidad que Kaddafi y que, llegado a ese punto, un presidente como Obama no pasará de lamentar que aquellos no respeten “las legítimas reivindicaciones de su pueblo”. Los que una y otra vez se preguntan por el poco interés del pueblo cubano en participar en protestas masivas pueden encontrar aquí su respuesta: ningún pueblo se lanza en masa a la calle cuando la única opción real es la masacre y el único dedo que moverá el mundo al contemplarla será el pulgar apuntando hacia abajo.

sábado, 12 de marzo de 2011

Tres sitios para visitar

Hay sitios que me gustaría recomendarles: Café Fuerte, (del que he hecho enlaces pero no he había añadido a mi blog roll por pura dejadez), Gaceta de Cuba y Sin mujeres no hay país.

viernes, 11 de marzo de 2011

Día Internacional contra la cibercensura

La organización Reporteros Sin Fronteras ha delarado el 12 de marzo el Día Internacional contra la cibercensura. Con este motivo ha publicado una lista de enemigos de internet:

Birmania
China
Cuba
Irán
Corea del Norte
Arabia Saudita
Siria
                                                         Turkmenistán
                                                       Uzbekistán
                                                       Vietnam

Es algo sobre lo que el gobierno cubano se debe sentir mejor que sobre los resultados de las Olimpiadas. Birmania (55 millones de habitantes) y China (1,336,718,015) tienen menos censores por cada cien habitantes que la isla caribeña. Sobre Cuba dice el reporte:
The Cuban regime, more wary of bloggers than traditional dissidents, decided to expand its online presence to combat them. Now that Venezuelan fibre optic cable is available on the island, the authorities have what they need to improve connection speeds and lower costs. There are fewer and fewer excuses for maintaining censorship or keeping the population away from the Web. Are we witnessing signs of a Web Springtime, now that the journalists persecuted during the Black Springtime of March 2003 have all been released from prison? Fibre optic cable in Cuba: Unprecedented potential for growth?...

Biscet en casa

Ya el Dr. Oscar Elías Biscet está en su casa luego de pasar más de once años en la cárcel. Marta Beatriz Roque lo anuncia en su twitter. Esperemos que dure afuera más tiempo que la última vez: poco más de un mes.
De cualquier manera esto hay que celebrarlo en grande porque por muchos malabarismos que estén haciendo el circo Castro Brothers & Ortega esto es un logro de Orlando Zapata, las Damas de Blanco, Fariñas, la disidencia y los que en todas partes del mundo han estado clamando por la libertad de los presos políticos en Cuba durante años. La manera en que han dosificado las liberaciones y deportaciones es anticlimática (ese era el objetivo) pero finalmente han salido.

No dejemos que nos quiten la alegría de verlos en la calle.

H/T; Penúltimos Días.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Dignidad y tiranía

Cuando a los tiranos se les acaban los argumentos suelen echar mano a un concepto que pocos se atreven a despreciar porque su esencia, su sentido todo, es poseer un valor impagable: la dignidad. De eso hablan los tiranos cuando no tienen más nada que ofrecer. Pasan por alto que la existencia misma de una tiranía supone la negación rutinaria de la dignidad de sus súbditos. Se imaginan a ellos mismos como el resumen de su pueblo, el pueblo mismo. La arrogancia con la que se dirigen a sus enemigos -reales o imaginarios- debe ser digerida por cada uno de sus súbditos como acto de dignidad propia. Hacer cualquier cosa para que no se confunda aquello que llaman dignidad con su definición en el diccionario que la explica como el “valor inherente al ser humano en cuanto ser racional, dotado de libertad y poder creador, pues las personas pueden modelar y mejorar sus vidas mediante la toma de decisiones y el ejercicio de su libertad”.

Kant, el pensador metódico por cuyos paseos los relojes de Königsberg se ponían en hora, da un paso más allá de la definición del diccionario. El prusiano nos advierte que “el hombre no puede ser utilizado por ningún hombre (ni por otro ni por sí mismo) simplemente como un medio, sino que debe ser tratado siempre, al mismo tiempo, como un fin, y es eso en lo que consiste su dignidad”. Es por eso que el castrismo -pese a sus declaraciones en sentido contrario- en tanto tiranía erige su existencia aplastando la dignidad de aquellos que gobierna. Y no sólo porque limita la posibilidad de que las personas modelen y mejoren sus vidas “mediante la toma de decisiones y el ejercicio de su libertad”.

Si una tiranía es como nos dice otro diccionario “el ejercicio de un poder más allá de su dominio legítimo (Locke), y especialmente en un orden en el que no existe ninguna razón legítima para hacerlo (Pascal)” podemos entender no sólo cómo encaja el castrismo perfectamente en dicha descripción sino por qué no tiene otro remedio que lesionar la dignidad de cada uno de los habitantes de la isla. Es un régimen que nunca ha dejado de sacrificar el deseo y el bienestar de sus gobernados a la existencia de alguno de sus seudónimos como “patria” o “Revolución”; de tratar a todo el país y a cada uno de sus habitantes como simples medios para sus propios fines. Sólo así el arte puede convertirse en “arma de la revolución” o el deporte catalogarse de “revolucionario”. Es por eso que cada vez que el régimen (alias “La Patria”, La Revolución”) se siente en peligro -algo frecuente dada su paranoia crónica- puede disponer de la vida de cualquiera sin que le tiemble el pulso, sin perder el sueño. O que en tiempos más tranquilos nunca haya intentado reconocer la mayoría de los derechos fundamentales de que disfrutan los ciudadanos de buena parte del mundo. Y la única explicación razonable es que ante la infinita importancia que se atribuye el castrismo todo lo demás es accesorio, sacrificable. Empezando, en primerísimo lugar, por esa dignidad a la que aparenta dar tanta importancia.

lunes, 7 de marzo de 2011

De feria

Fui ayer a la feria de arte Volta Show NY con la prevención que se desarrolla luego de haber asistido a unas cuantas: más dispuesto a ver qué tumbos va dando la moda del arte contemporáneo que esperando que algo me sorprenda. Y -entre mucha chapucería pretenciosa- da gusto encontrarse con la obra de varios artistas que te hacen recordar que el arte -desde Altamira a la fecha- consiste en transformar la realidad en otra cosa, consiste en eso que en tiempos en que los filósofos se confundían con los alquimistas se definiría como domesticar la sustancia y transformarla en espíritu.
O viceversa.

Algo de eso hay en las esculturas de mármol (sí, mármol) de Fabio Viale:



Pinche y amplíe para convencerse cada vez más que se trata de poliespuma. Pero son de mármol, insisto. (Aquí pueden ver un video de Viale trabajando en esta y otras piezas).



O en las mañas de EVOL, artista callejero berlinés que con aerógrafos y plantillas transforma cartones, cajas de electricidad -o ruinas de un antiguo matadero- en edificios y ciudades.

Esto es un trozo de cartón corrugado.

Y esta es una ciudad en miniatura pintada sobre los escombros de un antiguo matadero de Dresden, justo el mismo donde estuvo encerrado Kurt Vonnegut durante la Segunda Guerra Mundial y que inspiró su novela  "Matadero 5". Como para darle idea a la gente de Alamar:


Para que tengan una idea de las escalas con las que trabaja.


viernes, 4 de marzo de 2011

Boris en Ciudad Flamenca

Boris Larramendi y su trío extienden sus presentaciones en el bar "Ciudad Flamenca" de Madrid (calle Moratín 5, metro Antón Martín). Se presenta este domingo de 6 a 9 de la noche en compañia de Ivette Falcón en el violoncello y Yuvisney Aguilar en el cajón. Precio de la entrada:suplemento de 3 euros en la primera consumición. Ahí va un adelanto:

Sobre la tolerancia

Ya desde la carta criticando la invitación a Miguel Barnet por el Bildner Center en Nueva York me sentía obligado a volver sobre el tema de la tolerancia y sus límites. Otra carta, la de intelectuales oficialistas argentinos opuestos a la presencia de Mario Vargas Llosa en la Feria del Libro de Buenos Aires expone de manera tan clara esos límites que no me permitiré otra postergación. Y es que aunque el concepto de tolerancia queda más o menos claro a todos (aceptar la emisión de ideas contrarias a las de uno y sobre todo, defender el derecho de los otros a hacerlo) lo que separa a esta de la permisividad amoral es una línea más o menos sutil pero al mismo tiempo clara y necesaria. "La máxima tolerancia –dice Tzvetan Todorov- necesita un zócalo que permita condenar la intolerancia". En su diccionario filosófico André Comte-Sponville se pregunta si se debe tolerar todo. “Por supuesto que no –se responde- porque para eso habría que tolerar la intolerancia, incluso cuando amenaza la libertad, y dejar indefensos a los más débiles: ¡sería abandonar el terreno a los fanáticos y los asesinos!”. Y a seguidas da con una definición: “Existe lo intolerable: es todo aquello que volvería suicida o culpable a la tolerancia”.

La comparación entre el caso Vargas Llosa y el de Barnet es, por ejemplar, bastante útil para observar la diferencia entre la intolerancia y el rechazo a esta, actos que en apariencia se acercan bastante. (La diferencia estética –tan cara a los funcionarios culturales cubanos a la hora de determinar cuál voz merece ser escuchada y cuál no- aunque obvia es improcedente en este caso. En cuestiones éticas la estética debe esperar su turno. Y viceversa). La protesta nacida en los círculos del poder cultural kirchneriano contra el más reciente premio Nobel no apela a otro argumento que al de sus opiniones. O sea, por más vueltas que se le dé se trata de un caso claro de intolerancia ideológica. La carta que criticaba la invitación a Barnet a una universidad neoyorkina se basaba en sus actos y en este caso concreto en el acto de justificar un crimen –la muerte del prisionero de conciencia Orlando Zapata- calumniando a la víctima. Y lo hacía desde su posición de funcionario del régimen, no como intelectual que meramente opina desde las columnas de un periódico. Vargas Llosa critica gobiernos que evidentemente le sientan mal pero a los que les sobran recursos para defenderse. Barnet en la declaración de la UNEAC atacaba institucionalmente a un preso muerto en una huelga de hambre, alguien que había alcanzado el grado máximo de indefensión posible. La protesta –y eso la carta lo dejaba bien claro- no era siquiera contra la presentación y circulación de los libros o las ideas de Barnet –o de cualquier intelectual o artista proveniente de la isla- en los Estados Unidos. Iba dirigida a recordarle a la institución que lo invitaba sus responsabilidades y deberes respecto no solo a la sociedad en que está inmersa sino con aquella a la que consagra su estudio y que nada podía justificar que entre sus deberes estuviera el de retribuir a un represor en funciones, a un cómplice de asesinos. La carta intentaba hacerle ver a quienes invitaban a Barnet la culpa que entraña tolerar lo intolerable.

La diferencia entre los casos, me parece, queda bastante clara. Lo preocupante no es ni siquiera que traten de impedir que en una Feria del Libro se presente el último premio Nobel, un intento que no tiene otra opción que el escándalo y el ridículo. Preocupante es cuando esa intolerancia se ejerce en silencio contra aquellos que tienen menos notoriedad que Vargas Llosa (o sea, todos los escritores latinoamericanos a excepción de García Márquez). Preocupante es el caso de los intelectuales argentinos -o de otras partes- que ahora mismo se ven marginados por disentir de sus gobiernos. Pero lo realmente aterrador es ese poder creciente en Latinoamérica que se ejerce para acallar a la gente en nombre del pueblo.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Jaragüita, cabeza cónica

Varias veces Martí conoció la traición. Una de las más conocidas, como que la reflejó en su Diario de campaña, fue la de Jaragüita, práctico de los españoles que se une a las tropas mambisas el 17 de abril de 1895:

Viene “Jaragüita”―Juan Telesforo Rodríguez,―ya no quiere llamarse Rodríguez, pues ese nombre llevaba de práctico de los españoles,―y se va con nosotros. Ya tiene mujer. Al irse, se escurre.―El pájaro, bizambo y desorejado, juega al machete; pie formidable; le luce el ojo como marfil donde da el sol en la mancha de ébano.

Nótese como, pese a la evidente fealdad del práctico, Martí trata de redimirle la mirada con un par de materias nobles –el ébano y el marfil. Pero apenas tres días después Jaragüita escapa y Martí, luego de unos instantes de confusión, lo ve con los ojos del desprecio: el marfil se ha convertido en vidrio.

Se huye Jaragüita. ¿Lo azoraron? ¿Va a buscar a las tropas? Un montero trae de Imías la noticia de que han salido a perseguirnos por el Jobo. Aquí esperaremos, como lo teníamos pensado, el práctico para mañana. Jaragua, cabeza cónica. Un momento antes me decía que quería seguir ya con nosotros hasta el fin. Se fue a la centinela, y se escurrió. Descalzo, ladrón de monte, práctico español; la cara angustiada, el hablar ceceado y chillón, bigote ralo, labios secos, la piel en pliegues, los ojos vidriosos, la cabeza cónica. Caza sinsontes, pichones, con la lírica del lechuzo. Ahora tiene animales y mujer. -Se descalzó por el monte. No lo encuentran. Los vecinos lo temen.
Es uno de los momentos más –involuntariamente- divertidos de la prosa martiana, esa saña contra el traidor dolorosamente feo donde antes trató de encontrar alguna nobleza. Y es que las traiciones siempre nos ponen ante la disyuntiva de la perreta martiana o aquella ocurrencia del crucificado: “Perdónalos Señor que no saben lo que hacen”. Y ciertamente llamarle a este Jaraguita “Cabeza Cónica” (o más contemporáneamente “Cabeza de Pinga") más que un insulto es ejercer la descripción anatómica con un mínimo de rigor. A los que no somos ni martianos, ni cristianos, ni anatomistas ¿qué nos queda además de la venganza del desprecio y el olvido? Además, visto el personaje ¿a quién engañó o engaña si no es a sí mismo? ¿qué es más imperdonable, la traición recién descubierta o la sintaxis, que estuvo siempre a la vista de todos? Agradezcámosle los servicios prestados mientras trató de hacerle creer al mundo que era libre, independiente, periodista.
Y a otra cosa.

De la dictadura a la democracia: una fábula

Siguiendo el post anterior les dejo el enlace al libro de Sharp "From dictatorship to democracy: A conceptual framework for liberation" (De la dictadura a la democracia: un distema conceptual para la liberación) en español, cortesía de un lector. Como todo evangelio el libro peca de ingenuo ante una realidad como la cubana curtida tras más de medio siglo de ejercicio del poder ante la –supuesta- magia de las verdades iluminadoras. O si no, véase esta fábula china que emplea Sharp para ilustrar su sistema:

En el estado feudal de Chu, un viejo vivía de tener monos a su servicio, las gentes lo llamaban “ju gong”: -el Rey de los Monos.

Todas las mañanas el viejo reunía a todos los monos en su patio y ordenaba al más viejo que condujera a los demás a la montaña a recoger fruta de los árboles.

La regla era que cada mono tenía que darle al viejo la décima parte de lo que recogiera.

Los que no lo hacían eran brutalmente azotados.

Todos los monos sufrían amargamente, pero no se atrevían a protestar.

Un día, un monito les pregunto a los otros:
“-¿Fue el viejo quien sembró los árboles y las matas?”

Los otros le respondieron:
“-No, brotaron solos”.

El monito les dirigió otra pregunta:
“-¿No podemos nosotros coger la fruta
sin permiso del viejo?”

Los otros replicaron:
“-Sí, todos podemos hacerlo”.

El monito siguió:
“-¿Entonces porque tenemos que depender del viejo?
-¿Porque tenemos que servirlo?”

Antes que el monito hubiera terminado su discurso todos los monos de pronto se sintieron iluminados y despertaron.

Esa misma noche, al observar que el viejo se había quedado dormido, los monos rompieron las barreras del vallado donde se hallaban encerrados y destruyeron el recinto por completo.

Nunca más volvieron.

El Rey de los Monos murió de inanición.

Moraleja del filósofo Yu-Li-Zi:
“Algunos hombres en el mundo gobiernan a su pueblo mediante tretas y no por principios rectos.
¿No son estos iguales al Rey de los Monos?
La gente no se ha dado cuenta de su embrutecimiento.
Apenas se les ilumine el conocimiento, las tretas dejarán de funcionar.”

No es que sea difícil entender verdades tan elementales sino que el viejo de la fábula cubana ha conseguido -con éxito- evitar que los monos se pongan de acuerdo. Y una de sus tacticas es hacerle creer que monitos como el del cuento en realidad trabajan ya sea para el tigre imperialista que se los va a comer a todos o -en su defecto- para el mismo viejo.