miércoles, 25 de marzo de 2020

Nostalgia represiva


Comparto con ustedes mi nota de contraportada para Nostalgia represiva, el último libro de cuentos de Francisco García González, un hermano escritor que a estas alturas, y a pesar de lo bien que conozco su obra, se las  sigue arreglando para asombrarme:



La nostalgia es una trampa y en ella puede caer cualquier cosa. Empezando por nosotros mismos. Y como buena trampa a cierta distancia parece inofensiva.  Francisco García va conduciendo hasta ella todo lo que encuentra: recuerdos infantiles o el miedo como forma de vida. Pero, si miramos con atención, entenderemos mejor el delicado mecanismo de la trampa. Delicado y omnívoro, como el de este libro que incluye lo mismo recuerdos del autor como objetivo ocasional de la no tan secreta policía secreta cubana que su aporte a la felizmente frustrada construcción del Chernóbil caribeño. O “Nostalgia batistiana”, uno de los cuentos más divertidos que haya leído nunca, armado con materiales particularmente atroces. Ya lo dije: la nostalgia es una trampa. Y la literatura, otra.

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