martes, 22 de marzo de 2016

Haciendo histeria (con postdata)


Debo confesar que el viaje de Obama a Cuba ha superado mis expectativas. Aunque sea por el hecho de que no esperaba nada de dicho viaje*. No es cinismo, apenas un ejercicio elemental de memoria. Recordar cómo el régimen cubano ha sabido procesar y sacarle partido al desfile de papas en un país en que se persiguió activamente a la iglesia y aun ahora se restringe y margina su actividad me podía servir de referencia y antídoto a cualquier entusiasmo previo. Debía saber –como ocurrió- que Obama entraría en contacto con una realidad editada en detalle, ya fuera en el ambiente íntimo de un restaurante privado o en el multitudinario de un estadio, que encontraría frente a sí una escenografía diseñada para tratar de hacer invisibles entre sí a visitantes y visitados.
Dicho esto de todo lo que ha trascendido hasta ahora los momentos más luminosos de la visita de Obama fueron en mi opinión dos. El primero fue el encuentro oficial entre Obama y Raúl Castro  en el Palacio de la Revolución y la posterior rueda de prensa. Aunque si se piensa bien el mérito corresponde en buena medida al anfitrión quien con su torpeza habitual contribuyó al realce del visitante y a recordarle de paso al público cubano cuán lejos se encuentra su actual gobernante de ser un estadista más o menos decente, cuán distante está de la realidad cubana en particular y de esa otra realidad más general que abarca el mundo de las cosas sensibles. Denle un micrófono al General-Presidente y hará el ridículo. Denle un micrófono, unos audífonos y un par de preguntas incómodas y soltarás el bofe riéndote.
El discurso de hoydirigido al pueblo cubano, fue el segundo momento luminoso incluso aunque no estuviera a la altura de sus precedentes más memorables en circunstancias parecidas. Piensen por ejemplo en alocuciones famosas como las de John F. Kennedy ("Ich bin ein Berliner") y Ronald Reagan (Mr. Gorbachev, tear down this Wall!”) en Berlín Occidental o en aquella famosa homilía de Juan Pablo II en Varsovia en 1979. Nada más lejos, en fin, del estilo sosegado y conciliador del actual ocupante de la Casa Blanca. No obstante Obama se permitió recordarle a su audiencia cuál es el sentido profundo de la democracia, de repetir los mandamientos básicos de la constitución americana y de citar una definición de libertad de Martí (en español) que la persistencia de un régimen asfixiante como el cubano consigue hacer subversiva: "La libertad es el derecho de todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía". En fin, mucho más de lo que está acostumbrado a escuchar el cubano promedio a través de sus televisores aunque –habrá que reconocerlo- bastante menos de lo que se atrevió a decir en 1998 el obispo santiaguero Pedro Meurice y que mal que bien fue sepultado bajo la abrumadora maquinaria propagandística del castrismo.
De los efectos profundos de esta visita en la psiquis colectiva de un pueblo acostumbrado a un discurso de confrontación y mezquindad, de la manera en que los cubanos procesarán el contraste entre un líder contemporáneo y esa cosa anticuada que sólo propone como alternativas la pobreza y la obediencia (cuando no las dos a la vez) solo se podrá hablar con el paso del tiempo. Lo que sí se puede decir desde ahora es que todo lo ocurrido en esos dos días que los periódicos de medio mundo calificaron como históricos incluso antes de que transcurrieran entraba más o menos dentro de la estrategia de riesgos calculados por el régimen cubano. Que estaban dispuestos a soportar el despliegue épico de buenismo presidencial con tal de que Obama, satisfecho de su esfuerzo –que no fue poco y que me apresuro en reconocer- los ayudara a desatar el nudo de las inversiones norteamericanas y del turismo masivo a la isla. (Si algo está claro es que Raúl Castro está tan interesado como Obama en dejar atrás las "batallas ideológicas del pasado": las divisas norteamericanas bien valen una ideología). Con las arcas venezolanas entregadas al cultivo intensivo de telarañas tales riesgos más que aceptables eran casi forzosos. Y con lo visto a lo largo de la visita no pareció un riesgo exagerado. Eso quizás explique por qué Raúl Castro, que a la llegada de la comitiva presidencial no se dignó a aparecerse por el aeropuerto, ya en la despedida los acompañara –solícito- hasta la escalerilla del Air Force One. Y nada debería ser más preocupante para un demócrata que el súbito afecto de un tirano.

*Tampoco hay que exagerar. Días antes de la visita el profesor Ted Henken se iba a reunir en la Casa Blanca a donde habían llamado para consultarlo. Generosamente nos pidió a un grupo de personas que le diéramos nuestras recomendaciones sobre dicha visita para transmitírselas a la Casa Blanca y esto fue lo que le escribí:

Querido Ted: Yo le recomendaría que bajo ningún concepto se reuniera con Fidel Castro porque tendría un peso simbólico altamente favorable al castrismo no justificado por ningún protocolo diplomático.Sí recomiendo que se reúna con los principales representantes de la disidencia (Berta Soler, Antonio Rodiles, Martha Beatriz Roque, José Daniel Ferrer, José Luis García “Antúnez”, Guillermo Fariñas, Oscar Elías Biscet, Manuel Cuesta Morúa, etc) y con miembros destacados de la sociedad civil cubana (Yoani Sánchez, Dagoberto Valdés, el Padre Conrado etc) en específico. Recomiendo también que sea el propio Obama quien ponga las condiciones del encuentro. Pero lo más importante de todo es dejar claro a Obama que su visita a Cuba se va a escenificar como una rendición del gobierno "imperialista" norteamericano al régimen cubano y todo esfuerzo que haga por romper esa percepción será poco pero ya que va a ir debería intentarlo. Estar alerta en todo momento a las "trampas" que le van a tender en ese sentido, no dejarse atrapar por el protocolo que sin dudas le van a imponer a cada paso. Tratar de romper dicho protocolo cada vez que pueda y mostrarse ante el pueblo cubano como un dirigente accesible, abierto, enérgico y espontáneo. Sería deseable que pudiera hablar en español pero en cualquier caso en su discurso puede trazar un paralelo entre los cambios que se están produciendo en todo el mundo, entre ellos el cambio de la política norteamericana hacia Cuba y la falta de cambios dentro de Cuba, país que se ha mantenido tantos años bajo el mando de una sola familia. Y que ninguna concepción de la política justifica la sistemática represión de los que manifiesten su desacuerdo con dicha concepción. Debería hablar de la necesidad de crear condiciones para que cada cual pueda expresar sus opiniones sin miedo a represalias. Y hablar en concreto del acceso a internet en particular y de la modernización de la sociedad en general. Y nada, muchas gracias por contar conmigo para esto y mucha suerte en tu "mision". Abrazos 

13 comentarios:

  1. Madelca Domínguez22 de marzo de 2016, 18:34

    Gracias por el agudo resumen y comprendo tu preocupación por el súbito afecto del tirano, pero repito un comentario que escribí en mi muro de facebook: "Tengo una amiga que no para de hablar mal de Obama delante de su hija. Hoy la recoge en la escuela y le dice a la niña: 'Mi amor... ahora nosotros somos amigos de Obama'. Y la niña le responde: 'que qué?????' Este es el efecto que tuvo el discurso de Obama esta mañana. De nuevo, gracias por la aspirina, Obama. Mucho mejor que el imodium que nos tuvimos que tomar durante las visitas papales". Un abrazo, espero que no desconocido.

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  2. enrisco que te pareció (como humorista) el dialogo entre obama y panfilo del programa vivir del cuento ?

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  3. como humor me parecio una boberia pero como gesto politico era muy habil. aqui uno esta acostumbrado a que los politicos se desdoblen cuando visiatn programas comicos pero con el acartonamiento que se asocia todo lo politico en Cuba debio ser muy sorpresivo. De cualquier manera habra que preguntarle a la gente alla.

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  4. Jajajajaja me encanta tu agudeza......

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  5. Recibido de un lector en Cuba:

    Quiero comentarle a Enrisco que la percepción de que "el general-presidente está interesado en dejar atrás las batallas ideológicas del pasado" está totalmente equivocada. Ese señor y toda la camarilla de viejos estalinistas que le rodean, se aferra a esa batalla ideológica del pasado y ordena que todos los comentarios oficiales sigan esa línea (sólo hay que mirar la TV y medios de información nacionales para percatarse de lo que afirmo), porque quieren obligar a la realidad a ajustarse a su visión del mundo. Y lo hacen con rencor y temor mezclados, frente a una fuerza de la sociedad civil como la norteamericana, que no pueden controlar y que se empieza a desencadenar hacia Cuba como el cuerno de la abundancia, pero dirigido al pueblo y no a sus intereses. La vejez no ayuda a ser muy dúctil y flexible, y sí al empecinamiento y llenar de temores por todo y todos. Oficialmente, se quiere mantener vivo ese fabricado rencor histórico con el que se construyó este Gulag-corral de puercos, y es así porque no hay argumentos nuevos, ni puede haberlos, que sirvan de valladar a la sed de progreso y bienestar que la gente descubrió en las francas palabras y acciones de Obama para los cubanos. Y mientras más insiste el discurso oficialista en sus ditirambos de "odio al Enemigo", menos le importa al pueblo de la isla, sabiendo que eso sólo significa un árido futuro, esperando la llegada del "pollo de población" o quedándose de repente sin transporte, en una especie de estado de sitio, como ocurrió ayer por toda la calle Infanta , repleta de autobuses vacíos. Esa manera del despotismo de cómo ver las cosas, oculta en su bloque a la verdadera manera de pensar de la segunda fila de tracatanes y halalevas como lo es el canciller Rodríguez, o lo fuera el vicepresidente Lage, los que hacen que este engendro mal funcione. Ellos sí quieren y anhelan no sólo una relación más estrecha con la economía de los USA, o con la que sea, sino apoderarse de pedazos del área pública cubana y volverse ricos sin reclamo o despojo posible, como les ocurre ahora a los de esa panda, que se atreven a intentar enriquecerse y no son del círculo íntimo de la cúpula militar. Mas no hay que hacerse ilusiones con ellos, pues no son nada demócratas, ¿como podrían? ni buscan un Estado de Derecho. Son émulos de sus primos sandinistas o del antiguo KGB ruso. Eso es lo que quieren, modernizar el despotismo, abandonando este modelo trasnochado de la Guerra Fría, y soñando con seguir mandando sin serios cuestionamientos, toda la vida.

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  6. La guerra ideologica y de otro tipo ha sido y es enfilada a los cubanos. Respecto a Estados Unidos lo unico que le interesa a Raul Castro ahora mismo es su capacidad de inversion. No es extraño que en ese sentido, el de los negocios digo, ultimamente haya encontrado mejores aliados entre representantes republicanos (supuestamente mas distantes en lo ideológico) que entre los democratas

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  7. Y si, la camarilla puede ser todo lo retrograda que digas pero los hijos y nietos tienen un mundo por delante y una herencia que conservar.

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  8. genial cuando dijo: "los cubanos de ambas orillas comparten la ropa vieja, los de alla se la comen y los de aqui se la ponen"

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  9. ya fue prohibida la retransmision del discurso de obama en radio y television cubanas.

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  10. Te felicito, Enrique. Asesor presidencial por carambola en asuntos cubanos y temas relacionados. Eso es para que le des por la cabeza a los anos incordios que a ratos aparecen por aquí :-)

    Ciertos tus comentarios 7:17 y 7:18. Toda la verborrea ideológica es para consumo insular. Queda ver si ahora que el hermetismo sobre la información se va quebrando poco a poco, la gente allá seguirá tragándose sin chistar la bazofia oficial. Ayer, durante el partido de pelota, pasaron un "shot" de los hermanitos Gourriel, los dos solitos, viéndolo en una pantalla gigante, en una sala decorada a todas luces de mobiliario en piel blanca a cuyo costado, a través de una puerta francesa, se podía observar una flamante piscina. Hay que aprender a sudar la Patria.

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  11. Voy a discrepar. Mi momento favorito de todo el montaje fue el recibimiento en el aeropuerto: cuatro gatos anónimos salvo Peter Lorre, digo, Bruno Rodríguez, calzando zapatos carmelitas con un traje azul prusia, y lloviendo. Ni Machado Ventura, ni Díaz Canel, ni Esteban Lazo, ni siquiera Mariela, por no hablar del general sin batallas, que se las arregló para recibir a Hollande y naturalmente a su amigo Don Francisco. Supongo que, entre otros motivos, la idea era advertir a Obama desde el principio para que no se equivocara mucho, y después, si la cosa iba lo suficientemente bien, despedirlo de mejor forma, como se hizo. Aunque sea bien poco decir, y lo es, la tan trajinada visita salió algo mejor que la del papa, y por lo menos Obama tuvo la decencia o el buen gusto de ignorar al Esperpento Máximo, suponiendo que fuera idea suya y no de los que corren con el maldito viejo. Ahora, hubiera sido genial que se hubiera visitado a Fidel, pero solamente la suegra de Obama, representando al presidente igual que Bruno representó al suyo.

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  12. He visto que, de alguna forma, llegas al caturista Lauzan. Considero que es tu amigo.

    Hoy fue publicada, en varios medios, una caricatura suya con tres cuadros. El primerio de los cuadros dice:

    "Estamos dispuestos a bajar diez grados el deshielo... siempre y cuando nos permitan comprar hielo"

    Te adjunto mis comentarios, editados/resumidos:

    Es comun confundir bajar o subir con el frio. [...] Lauzán lo complicó más porque lo vinculó a "des-hielo" que ya contiene una negación. [...] pienso que la intención de Lauzán en el primier cuadro fue decir: "Estamos dispuestos a SUBIR diez grados ... siempre que nos dejen comprar hielo": eso seria una expresion coherente. ?Tengo que explicar que si BAJAS la temperatura disminuye el deshielo por lo que no seria necesario decir "siempre que nos dejen comprar hielo"?
    [...]Ya que estamos conversando te digo como Lauzan resolvia sin problemas de interpretacion y de una manera inteligente:

    "Estamos dispuestos a aumentar el deshielo en diez grados"

    "Aumentar deshielo" es una manera de evitar la discusion de si la temperatura/carlor/frio aumenta o disminuye.

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  13. Recibido de Cuba:

    Por lo que entiendo que Enrisco argumenta de vuelta, a la par de amigos y trabajos de diversos analistas cubanos del exterior, me deja la impresión de que le tengo más fe a la capacidad libertaria del sistema democrático que los que lo están viviendo. Los invito a desembarazarse de esquemas prefijados. Esta es una nueva ecuación, con elementos inesperados, un virus colado dentro de un sistema cerrado, tan poco inmune a él como los indígenas del continente a las enfermedades que traían los europeos. (Por cierto, nunca he leído nada sobre el mortal fenómeno a la inversa... y desconsidero la sifilis. ¿Cuántos europeos habrán muerto de epidemias que a los indios les resbalaban?). Las consecuencias de ese virus tienen la profundidad y expansión de una bomba subterránea. No se ven, pero se sienten. Démosle un año y acordémonos de esta fecha.

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