miércoles, 9 de septiembre de 2009

Sobre el patriotismo

Durante mucho tiempo “patria” en Cuba ha sido una palabra sospechosa. Monopolio del Estado como todo lo que tiene algún peso este la usaba como sinónimo de sí mismo cuando no de cosas peores que prefiero no repetir aquí. No parecía posible declararse patriota sin invitar el ridículo. Pero más allá del uso de las palabras estaba el de la realidad que la palabra pretende designar. “Patria” en Cuba había perdido el significado de bien común por la razón simple de que el bien común también era monopolio del Estado y para los cubanos apenas queda el mar. El régimen de la isla con su presencia en cada rincón de la vida nacional ha conseguido –con intención o sin ella- que sea raro encontrar gente genuinamente interesada en el bien común más allá de las consignas que el gobierno difunde. ¿Cómo hacerse responsable por aquello que no se puede decidir? Y esa abulia excede los límites del sistema y nos acompaña a donde quiera que vayamos. Hannah Arendt, al señalar la diferencia decisiva entre la experiencia totalitaria y la del resto del mundo, decía:
Es como si la Humanidad se hubiera dividido a sí misma entre quienes creen en la omnipotencia humana (los que piensan que todo es posible si uno sabe organizar a las masas para lograr ese fin) y entre aquellos para los que la impotencia ha sido la experiencia más importante de sus vidas.
Los cubanos hemos convertido esa impotencia en cinismo vulgar, en falsa sabiduría. En machacada desconfianza hacia cualquier alusión a ese bien común que debiera ser el lugar en que nacimos y la convivencia que en él se engendre. Confundimos patria con ese nacionalismo ensordecedor que (dentro y fuera de Cuba) pretende convertir la voluntad de unos pocos en el deseo de todos. Pero el país puede y debe ser recuperado por cada uno de nosotros y no estaría mal comenzar por las palabras. Por “patria”, por ejemplo. No resignarnos a dejarla en manos de los aprovechados de siempre. Ya hace unos años cuatro sufrieron la cárcel por recordar que “La patria es de todos”. En estos días un modesto grupo de hip hop ha gritado sus verdades usando el habitualmente sospechoso título de Eskuadrón Patriota. Como advirtiéndonos que la patria no existe si no la hacemos nuestra.

6 comentarios:

  1. Pues sí, Enrisco, tienes toda la razón según interpreto en todo lo referente a la recuperación del “real espíritu”. Ahora, hermano, yo confieso no haber leído nunca, y de eso se trata, ese documento que anexas sobre la patria. Entonces, según la firma y fecha del mismo, yo vivía en Cuba. De haberlo leído, aun aceptándolo en gran medida, seguro, seguro, no habría sabido qué hacer como consecuencia, hasta no lo habría firmado, acto que según entendí ni se solicitaba, sólo apoyarle de coincidir en su planteamiento inicial. También me queda claro después de su lectura tardía y la evidencia rebosante en todo su contenido de que sus redactores querían, de seguro quieren, el bien común consensuado, que una “canción”, un disco como “Verde Melón” no se hace en una celda solitaria de máxima seguridad. Hay, según cuenta la historia, la leyenda, quien escribió, no sólo sus memorias, su alegato, su programa de lucha, “su lucha”, en un inicio, solo usando zumo, jugo de limón… y unas cuartillas de papel virgen…, mientras estaba cautivo por haber derramado sangre… soñando con otra patria martiana posible ¿Cuánto líquido relativo se necesita para redactar la totalidad de ese manuscrito en origen, y para qué entonces se usaba dicho fruto en el menú de las temidas y crueles cárceles batistianas? “Elecciones para qué” se dijo un día ante la masa legitimándole, años más tarde vivo y libre, libertario gracias a tópicos como “amnistía general” y el descarte anterior, según él “politiquero”, desgastante, sectario e innecesario...
    Hermano, para no divagar más, redundo en que tiene que haber algo, una herramienta, un, otro programa, hasta puede que sea esta campaña pánfilo-última tan vilipendiada y en apariencia simple, un resorte que convenza, que resuma traducido clara y sintéticamente “nuestro caso”, y nos consagre de una vez, pero en un “algo” vinculante. Está bueno ya de “palabreo” y de acciones límites “sin resultados”. Desconfío del único rostro, del esperado mesías, de la frase altisonante, del derramamiento inútil de más sangre, de energías válidas y mentes implicadas por el bien de todos. Hace falta propuestas. ¿Dónde están los programas de partidos?, ya estamos en elecciones libres, hay que asumirlo de una vez y con madurez, tenemos la palabra.
    La amnistía, ya que nadie tiene los cojones de proclamarla, la hemos implantado nosotros, por lo menos yo en mi cabeza. Quiero leer, valorar y luego firmar o no, decidir. Ahora sí, “se acabó la diversión…”
    Un abrazo. Ah, por cierto, a día de hoy, el envío de dinero a Cuba sí está gravado con impuestos gubernamentales injustos… ,vaya logro…

    ResponderEliminar
  2. Hannah... La h no suena, pero se ve.

    ResponderEliminar
  3. Hola, son tantas las palabras prostituidas y tergiversadas que la tarea que tenemos por delante es cosa seria. Pero bueno, para comenzar "Patria" esta perfecta. Tambien es importante la palabra NO. Dice Camus al inicio de "El Hombre Rebelde" que estoy re-leyendo, que el hombre rebelde es el hombre que dice no, ese "no" implica una pequenna rebelion. Por eso ellos estan tan preocupados por todos los "si se puede", "cuba si", "si por Cuba", y una larga lista de sies. El negar los conceptos negativos y las palabras asociadas a ellos es desconocernos a nosotros. El haber eliminado la palabra "oposicion", por "contra-revolucion" (no-bueno) es tambien otra jugarreta. Asi que por aqui, un patriota de la oposicion dice que no, ja ja. Saludos

    ResponderEliminar
  4. Carajo, ayer en la noche, mientras me tomaba una malta Hatuey, estaba pensando en "la historia de patria" y lo repugnante que me suena esa frase; por supuesto que lo deje al momento para no joder el placer de la malta.

    Pero en definitiva, no dire que estoy 100 % de acuerdo contigo, porque ya eso en si mismo me parece sospechoso. Digamos, para dormir tranquilo, que estoy de acuerdo contigo en un 99 %.

    ResponderEliminar
  5. Hola Enrique, simpatizo con la idea de recuperar la noción patria, articular un patriotismo abierto y diálogico, si se quiere. La idea contraria de pensarse ciudadano del mundo, cosmopolita, etc., siempre me ha dado un olorcito a discurso clasista o elitista. Pero por otro lado, me pregunto si es posible pensar una patria absolutamente inclusiva sin los típicos dilemas sobre quiénes integran la patria, quiénes son más cubanos o más patriotas o quiénes simplemente no lo son.

    ResponderEliminar
  6. luvi: si me preguntas en condiciones normales prefiero la nocion de republica que trae aparejada la convivencia bajo ciertos codigos democraticos. pero como la republica en nuestro caso es mera utopia patria es mas util. la patria tiene una dimension moral que puede resultar terrible pero no necesariamente. por eso insisto en la idea de bien comun. eso ayuda a apartar "patria" de chovinismo y le da un sentido mas pragmatico. no ser patriota -en el sentido de no estar interesado en contribuir a ese bien comun (contribucion que empieza por respetar las reglas de una convivencia aceptable)- no es delito. ser criminal si lo es pero entonces nos estamos desplazando al campo de lo legal.

    ResponderEliminar