martes, 27 de julio de 2021

Una declaración

DECLARACIÓN DE LA ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO ANTE LA FALTA DE ESCRÚPULOS Y ÉTICA DE OTRAS INSTITUCIONES ACADÉMICAS.

La Academia de Historia de Cuba en el Exilio ha observado con sorpresa y disgusto cómo en las últimas semanas instituciones de estudios latinoamericanos han puesto a un lado cualquier escrúpulo académico o ético para salir en defensa del gobierno castrista en momentos en que este reprime brutalmente el anhelo de justicia y libertad del pueblo cubano. El pasado 29 de mayo la Latin American Studies Association (LASA) emitió el comunicado “Statement on the protection of human rights in Cuba” que, de hecho, apuntaba menos al objetivo que enunciaba en el título de su declaración que a convertir en víctima del embargo norteamericano al régimen que estaba violando los derechos que la declaración decía defender en su título. El 12 de julio, al día siguiente de que se iniciaran protestas masivas en toda Cuba contra el régimen totalitario, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) se apresuró a emitir un “Pronunciamiento frente a la campaña de manipulación contra Cuba” que convertía tales protestas en “actos vandálicos y terroristas” alentados por los Estados Unidos, mientras insistía en llamarle “Revolución Cubana” a la dictadura más longeva del continente.


Aunque no es norma de nuestra Academia emitir declaraciones políticas, creemos pertinente hacer constar nuestro rechazo a que organizaciones académicas sean utilizadas como plataformas de propaganda y apoyo a regímenes represivos, cualquiera que sea la ideología que estos digan profesar. No nos parece superfluo recordarle a las instituciones mencionadas que falsear la realidad de tal manera que conviertan a los victimarios en víctimas y a las víctimas en agentes de supuestos victimarios va en contra del principio fundamental de cualquier organismo académico que es la búsqueda de la verdad. O recordar que, en el caso específico de CLACSO, con su penosa declaración atenta contra el “fortalecimiento de los derechos humanos y la participación democrática” en el continente, objetivo expreso de dicha institución. La visión elemental y maniquea que proyectan las declaraciones de ambas organizaciones parecen dictadas menos por un estudio profundo de la realidad cubana que por agendas ideológicas que buscan más amoldar la realidad a sus intereses que comprenderla a cabalidad.

Promulgada en Union City (NJ) el 24 de julio de 2021.

JUNTA DIRECTIVA

ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO, CORP.


NOTA:

La AHCE es una corporación no gubernamental y sin fines de lucro fundada en el noreste del país en el año 2014 y oficialmente registrada como tal en el Estado de New Jersey y luego a nivel federal. Entre sus objetivos fundamentales tiene los de conjurar académicamente la falsificación de la Historia de Cuba por parte de la historiografía del Gobierno totalitario de Cuba y registrar los avatares del Exilio por este provocado. Para dar a conocer sus labores y las obras de sus asociados, la AHCE cuenta con un blog (disponible gratis en https://blogacademiaahce.blogspot.com/), publica una revista impresa (Anuario Histórico Cubanoamericano), ofrece los servicios de una editorial, y organiza actos, conferencias, congresos, etc. Tiene su sede central en New York-New Jersey y cuenta con capítulos en los estados de Florida y California, y miembros correspondientes en diversos países de Latinoamérica y Europa.

3 comentarios:

  1. Muy bien hecho por AHCE. He leído los pronunciamientos oficiales de ambas organizaciones. Lo de LASA fue un cantinfleo indigno y penoso que no podía resultar otra cosa que un papelazo, y hubiera sido mejor que se quedaran callados. Lo de CLACSO fue mucho peor, toda una infamia que no hay manera decente de defender y que solamente se pudiera perdonar, si acaso, si piden perdón prácticamente de rodillas y llorando.

    Desgraciadamente, todo esto es muy "latino," o mejor dicho, muy letrinamericano. No digo que todos sean iguales, pero hay una gran proporción que me provoca profundo desprecio y repugnancia, y definitivamente ni son mi gente ni quiero nada que ver con ellos.

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  2. El actual presidente de LASA es un mejicano, Gerardo Otero, que trabaja en Canadá. Su equivalente en CLACSO es Karina Batthyány, de Uruguay, cuyo apellido sugiere que sus antecedentes son de Europa del Este--cuya historia no parece haberle enseñado nada, o sencillamente no le importa. El documento de CLACSO no puede ser más pro-castrista; no me sorprendería si hubiera sido redactado en Cuba y simplemente aprobado y transmitido por CLACSO. O sea, estamos hablando de colaboracionismo muy serio, puro y duro, sin matices. Repito, no hay manera de suavizar este agravio; es algo absolutamente abominable.

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