sábado, 1 de diciembre de 2012

La Habana Elegante rinde homenaje a Pinera


La Habana Elegante dedica en su número de invierno del 2012 un nutrido dossier a Virgilio Piñera que incluye textos de Jesús Jambrina, Juan Carlos Quintero Herencia, Juan Carlos Flores, Antonio José Ponte, Severo Sarduy, Thomas F. Anderson, Yonni Ibáñez, Noel Luna, Pedro Márquez de Armas entre otros y en sección aparte un texto poco conocido del propio Piñera como es “Once consejos a un turista ávido”. El dossier incluye además un texto mío sobre Piñera ("Piñera y profecía”) del que he dado algún adelanto. Ahí va pues el primer párrafo:  


Piñera y profecía

Primera proposición dramática: Con el grupo que fundara la revista Orígenes la poesía cubana se convirtió en una rama de la geografía que a su vez tenía mucho de astronomía.
“La ínsula distinta en el Cosmos, la ínsula indistinta en el Cosmos” predicaba una de las antecesoras de Orígenes, Espuela de Plata, consignando que la isla de Cuba era o debía ser a un tiempo excepcional y universal. Que Virgilio Piñera proclamara en su famoso poema La isla en peso la obviedad de que Cuba estaba justo donde estaba y no en otro sitio no podía ser recibida desde el seno de los futuros origenistas más que como herejía y traición a su credo poético. De ahí las continuas pedradas lanzadas por Cintio Vitier, escudado tras las anchas espaldas de Lezama, contra el poema. En la más famosa de aquellas pedradas acusaba a Piñera de “convertir a Cuba, tan intensa y profundamente individualizada en sus misterios esenciales por generaciones de poetas, en una caótica, telúrica y atroz Antilla cualquiera” (Vitier. 1970. 480). En una carta personal al propio Piñera, Vitier sería más específico y enjundioso en su acusación. "Lo único que sí no puedo compartir de tu poesía es la descripción general de una isla — ¿en qué siempre lejanísimo trópico? — donde yo nunca he vivido ni quiero vivir. Porque mi patria, que está formándose y yo estoy formando en mi medida, nada tiene que ver con esa pestilente roca de la que hablas. Y no es que no haya pestilencias y mediodías como un ojo imbécil aquí, ni que yo deje de comprender que lo que nos falta para parecernos a la Guayana o a la Martinica (si es que son tan infernales, o, pero [sic], como sugieres, sólo fango) lo añade tu innecesaria fantasía, tu desenfrenada vocación de cáncer — ya que en última instancia no hay lección que no sea vocativo —, tu pasta, en fin, de persona infausta" (Piñera. 2011. 55).
Para leerlo completo pinchen aquí.


1 comentario:

  1. Gracias por la noticia.
    Comparto enlace en mi muro de Facebook.
    Gracias.

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